La situación
La fuerza de ventas — vendedores que atienden al cliente final pero distribuidos en una red externa — necesitaba acceso fácil al material que la empresa ya producía: catálogos, comparativos, fichas técnicas, herramientas visuales.
El material existía, pero estaba disperso en distintos lugares y formatos.
En el momento de la venta, los vendedores respondían con criterio personal o buscaban información sobre la marcha, y la calidad de atención dependía del vendedor de turno.
Qué construí
Un agente conversacional de IA al que el vendedor le pregunta directamente.
El agente le devuelve la información curada que la empresa ya había preparado: respuestas a preguntas frecuentes, herramientas visuales para mostrar al cliente, comparativos, procesos paso a paso.
El conocimiento de la empresa queda accesible al vendedor en el momento exacto de la venta, en formato listo para usar.
Qué pasó
El sistema está en producción, corriendo en la infraestructura del cliente, con un corpus que se actualiza solo desde sus fuentes internas varias veces por semana.
La alta dirección gana control sobre qué información llega a la fuerza de ventas, en qué formato y con qué consistencia. Antes ese mensaje dependía del vendedor de turno; ahora la empresa lo define en un lugar y lo distribuye en el punto exacto de la venta.
Un mensaje, definido una vez, llega a cada punto de venta.

