La situación
Un operador de bodega presta un servicio de almacenamiento y bodegaje al Patronato Nacional de la Infancia (PANI) en el marco de una licitación pública. Un contrato público implica que el cumplimiento hay que demostrarlo, no solo cumplirlo: conteo de inventario bajo demanda cada mes, despacho que respeta primero las fechas de vencimiento, reportes firmados y bitácoras que nadie pueda editar en silencio después del hecho.
Las hojas de cálculo podían mostrar un número, pero no probaban nada de eso: sin disciplina de despacho, sin rastro de auditoría, sin forma de mostrarle a un auditor que un reporte coincide con lo que realmente pasó en la bodega.
Qué construí
Diseñé y construí el sistema de inventario y control de bodega desde cero: entrada, despacho, existencias, ubicaciones y trazabilidad, todo alrededor de picking FEFO (primero en vencer, primero en salir), para que el despacho obligue el orden de vencimiento en vez de depender de que el personal lo recuerde.
Los reportes de corte cierran cada período como documentos firmados con código QR que un auditor puede verificar de forma independiente. Por debajo, cada evento escribe a una bitácora encadenada por hash — cada entrada ligada criptográficamente a la anterior, de modo que una edición posterior es detectable por construcción, no por política.
Qué pasó
El operador pasa su checklist de cumplimiento 7/7 con evidencia del sistema en vez de reconstrucción manual.
Lo que antes significaba juntar hojas de cálculo, notas de despacho y la memoria de alguien sobre lo que pasó, ahora es un reporte que el sistema produce bajo demanda, respaldado por una bitácora en la que un auditor puede confiar porque no se puede editar en silencio.




